09.27.06
Bobadas en Rondo: La Clasificación de Pin y Pon. ¿Se lo van a perder?
Que me disculpen, si quieren, y si no que no me disculpen, mis amigos del programa de más éxito de la TVE, ese magazine-gallinero llamado El Rondo: La autodenominada “Liga de El Rondo” es, sencillamente, una estulticia.
Consiste el invento (digno de figurar entre Los Grandes Inventos del TBO del Profesor Franz de Copenhague ) en formular una clasificación paralela a la oficial, a partir de las correcciones que hace a las decisiones de sus similares el consabido amiguete-ex-árbitro-pre-comentarista, que no hay emisora que se precie que no cuente entre su ilustre plantel de pensionistas adheridos al micro.
Estos sujetos, revestidos de la falsa apariencia de auctoritas que les confiere el cretinismo del oyente por el simple hecho de que salen por la tele, yerran tanto o más que cuando nos hacían padecer desde el cesped, pero revisten sus errores de la calidad de decisión dictada en apelación, por definición inapelable.
Gracias a las profusas intervenciones de estos jubilados del silbato, sabemos positivamente que no todos los errores arbitrales son producto de la mala intención. Una cuarta parte, por lo menos, son producto de los llamados errores de apreciación (ver dentro de la portería un balón que nunca ha estado dentro de la portería, por ejemplo), y otra quinta o sexta parte de la pura y simple ignorancia de los criterios de aplicación de las reglas de juego (los llamados errores técnicos).
Volviendo a mis amigos de El Rondo. Para formar su Tabla de la Señorita Pepis sólo se altera el resultado cuando, según el peculiar -y a veces inaudito- criterio del trencilla retirado, no se señala un penalti debido, o se cobra uno que no era, o se anula un gol legal, y esa clase de decisiones injustas de bulto, pero de bulto de bulto.
Aún así, tampoco se altera la clasificación oficial si el equipo beneficiado por el atraco ganó por más de un gol, importando un carajo el momento en el que se cometió la injusticia. Por supuesto, la clasificación no cambia si, vaya por Dios, se expulsó a un jugador que no había cometido falta o no se expulsó al que retiró del campo de una coz en el tobillo a la estrella del contrario. Esas sutilezas no las puede evaluar un jubilado, y, ya se sabe, en televisión el tiempo es oro.
Estando probado que la trama corrupta del Scudetto llevaba a término los criminales designios de Moggi y sus golfos apandadores asociados mediante el -tampoco demasiado sutil- sistema de achicharrar a tarjetas a los próximos rivales de la Juve, Milan, Lacio, etc…, se entenderá por qué califico de estulticia esta especie de Clasificación de Pin y Pon en lugar de pura y simplemente de bobada o estupidez.
El caso es embrutecer al telespectador y así nos luce el pelo. Ni a la Federación de Villar se le habría ocurrido una idea tan brillante para hacer ver, a final de temporada, que los errores arbitrales que condicionaron el campeonato, en realidad no cuentan: Constituyen uno más entre los muchos entretenimientos que hacen tan maravilloso este juego de pelota.
Y ahora, unos comerciales. Enseguida volvemos con más opio para el pueblo. ¿Se lo van a perder?
