10.16.06

Yavanna

Posted in Espectáculo deportivo (general) at 3:00 pm by manuelmatamoros

El fin de semana sólo tuvo una noticia. Ni el Madrid desapareció en Getafe barrido por el viento de su indolencia, ni el Atleti ganó gracias a un árbitro al que sólo faltó meter con la mano los goles del Atleti, ni al Sevilla le fue expoliado su triunfo en el Camp Nou en uno más de los reiterados sacrificios que a lo largo de la temporada los trencillas elevan al dios Villar para aplacar su voraz apetito prevaricador, ni Pedrosa tiró a Hayden en Estoril poniendo a Valentino de lí­der del mundial a falta de una prueba. Nada de nada, señores. Sobre sus asuntos, eclipse de sol.

Yavanna, montada por Jarkovsky, despúes de lesionarse en La Zarzuela el 14.5.2006

A mediodí­a del domingo, tras cinco meses y un día recuperando su mano derecha, Yavanna volvió a pisar la arena del paddock de La Zarzuela. Dí­a grande para los buenos amigos de la desanimada Cuadra Metropolitano.

Y fue que sus cascos hollaran la bendita yerba y, como había sucedido en cada una de sus carreras hasta el maldito dí­a en que una estúpida lesión le impidió ganar precisamente aquella que le parecí­a predestinada, emocionó a sus muchos seguidores ese espíritu indomable, esa actitud de no admitir cálculos, de no pactar con la victoria.

Nada importa ahora el resultado final de la contienda, como nada importaba cuando, nerviosos, nos contagiábamos nuestras emociones en el patio de ensillado. Te contemplé de cerquita en el paddock, ahora más tranquila, mientras Rafael Huayas te montaba, y tú inmóvil como una estatua, las orejas apuntando al frente: Decidida. Ilusionado. Te ví saltar la primera de cajones, como siempre. Y como siempre también, atravesar en diagonal la pista desde el 17, que nunca has tenido suerte en los sorteos, buscando la punta como quien busca el cielo. Sujeta a duras penas en segunda posición, sin tapar, haciendo por fuera la Curva de El Pardo, más metros que nadie, Yavannita, a tí que te viene cien metros larga esta distancia y, encima, falta de pulmones tras cinco meses en paro. En cabeza a la salida de la curva. Dando todo lo que llevas dentro, hasta apagarte como una vela. Es tu carácter.

He aquí­ el relato de tu primer, y probablemente último, hándicap. Ya no vas a aguantar más palos, yeguita. Pronto nos dejarás para marchar al norte, a los prados de dulce verde. Junto a tu Francia natal nacerán tus potros. 

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