09.10.06
Un profeta alopécico
La literatura clásica está plagada de desastres nacidos de la humana incapacidad de interpretar la voluntad de los dioses.Esta mañana, al entrar en el paddock de Monza, Alonso señaló con el pulgar hacia abajo.
Alarma. ¿Qué nos habría querido decir Dios? Relajad esos rictus contraídos. Fuera esos gestos de pánico. Permaneced tranquilos que, por ventura, lo sabemos:
Con esa seña, con ese mínimo signo aparentemente sencillo, Dios estaba predicando al Orbe, ni más ni menos, este pedazo de encíclica: “Estoy aquí. Podeis seguir castigándome. Pero, hagais lo que hagais, voy a seguir luchando por conquistar el Mundial”.
La elaborada exégesis del gesto de Dios no es obra mía. Para interpretar la voluntad divina, Telecinco nos coloca un oráculo. Un profeta alopécico que, apoyado en la muleta del chovinismo más casposo, pretende, por lo visto, liberarnos de la funesta manía de pensar.
La literatura clásica está plagada de desastres nacidos de la humana incapacidad de interpretar la voluntad de los dioses.Esta mañana, al entrar en el paddock de Monza, Alonso señaló con el pulgar hacia abajo.