09.11.06
Un disfraz diseñado por el enemigo
El azulina del pantalón le sienta al rojo de la camiseta como a un Cristo dos pistolas.
El rojo es poco vistoso y nada combativo (¡y es el rojo, manda huevos!). Los adornos amarillos son penosos. Llevan más números encima que la lista del Sorteo de Navidad. El dorsal, pudiendo ser amarillo, es, gratuitamente, blanco, lo que aumenta la sensación de pastiche. Y a nuestros divos les falta tiempo para agudizar esa desagradable sensación, gracias a las botas de colores eléctricos que ahora les ha dado por calzar.
Después de un nuevo fracaso se habla de cambios (que no se producirán, lo anticipo, mientras Aragonés no cobre su pasta).
Podían empezar los cambios por hacerse diseñar dos uniformes decentes, uno rojo completo y otro amarillo, (uno oscuro y otro claro, como mandan los cánones de las grandes factorías del deporte espectáculo, NHL, NBA, NFL…) y dejarse de gastar una vestimenta que parece diseñada por su peor enemigo.
Claro que la Real Federación Española de Fútbol tiene el enemigo en casa.
