09.16.06

Juzgando en única y definitiva instancia (1)

Posted in Fútbol at 8:13 pm by manuelmatamoros

¿A quién, en su sano juicio, se le ocurrirí­a suprimir la foto-finish en las carreras de caballos, el atletismo, o el ciclismo? A nadie, por supuesto. Como, tampoco, nadie tendría la cara dura de sostener que beneficia al espectáculo atribuir a Zabel la victoria que consiguió Petacchi.

Pues bien, predicado con relación al fútbol, semejante despropósito se sostiene con absoluto desahogo desde muy distintos ámbitos.

1. Por el selecto grupo de los “teóricos” del deporte del balón. Para mi sorpresa, no se ruborizan mientras argumentan con sofismas del tipo “lo que hoy te dan los árbitros, mañana te lo quitan”. Saben que formular ese balance exigirí­a llevar una contabilidad imposible por la falta de homogeneidad de sus movimientos (lo que te dan o te quitan hoy, condiciona lo que te podrán dar o quitar mañana). ¿Es, pues, posible que personas que se precian de intelectuales mantengan ese argumento de forma intelectualmente honesta?

2.- Por toda laña de oportunistas, trapaceros y delincuentes no convictos que ocupan las instancias con capacidad de transformar las actuales relaciones de poder (no confundir con sustituir las personas con poder por otras de parecida laña). Un alto porcentaje de estas gentes son los mismos que gritan, lloran y patalean descubriendo persecuciones arbitrales. Simulados arrebatos que no son otra cosa que tentativas de capitalizar en beneficio propio las putadas padecidas. ¿Qué hacen, sin embargo, para que las cosas se produzcan de otra forma? ¿Qué hacen para disminuir decisivamente la capacidad de putearles que tiene un árbitro? 

3.- Por las legiones de las almas cándidas, de las mentes acríticas y de los directamente bobos. Ojo a este batallón en el que viajan embebidos, en uniforme de camuflaje, los agentes del grupo anterior. Muchos de ellos, por desgracia, modelan la opinión pública desde los medios. Por sus argumentos les conocereis: “La polémica beneficia al espectáculo”, “Los jugadores también se equivocan”, “El Fútbol siempre ha sido así, y mira que bien le ha ido”, “El error es más romántico que la precisión”, “De qué íbamos a hablar el lunes”, “No es técnicamente viable”, “El ví­deo es incompatible con el fútbol”… En fin, como puede verse, todo un repertorio de sólidas evidencias sobre las ventajas de mantener el elevadísimo grado actual de discreccionalidad arbitral.

Contra lo que serÃía propio de una cultura a la que es inherente el anhelo de justicia, muchos prefieren concentrar en un solo individuo el poder absoluto basado en la inatacabilidad de decisiones tomadas en fracciones de segundo con medios patentemente insuficientes para evaluar con precisión la situación que ha servido de fundamento fáctico a la decisión.

En la actualidad disponemos de medios técnicos, y es fácil disponer de recursos humanos adicionales, para hacer más precisa, más ajustada a lo realmente sucedido, la evaluación de la situación.

¿Por qué, entonces, ese empeño en mantener unos procesos de decisión decadentes, decimonónicos, impropios de una economí­a basada en el gran desarrollo actual de las tecnologí­as de tratamiento de la información? ¿Tendrá que ver ese afán con que la dificultad de que la situación se evalúe con acierto facilita que la corrupción se enseñoree de la competición de fútbol?

(Claro que esto último sólo ocurre en otras latitudes. No en nuestra Federación y en nuestra Liga. ¡Faltarí­a más!)

(Continuaremos)

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